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El pan vuelve por sus fueros

Parece de Perogrullo, pero ahora resulta que el pan, durante mucho tiempo un producto denostado, está cobrando una relevancia especial en las cartas de los restaurantes. De hecho, es bastante habitual que un establecimiento de muy alta gama, como prueba de que realmente lo es, se jacte de que ese pan se elabora allí mismo, in situ.

¿Qué pasa con el pan, un tema que no podíamos dejar de tocar en la próxima edición de Expo Foodservice? Pues que u consumo, tanto en casa como fuera de ella, en hostelería, no sólo se aconseja, sino que está muy indicado.

Así, según el estudio “Influencia del consumo de pan en la calidad de la dieta y hábitos alimentarios de adultos españoles. Percepciones y conocimientos existentes en torno a este alimento”, realizado por investigadores de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y presentado por el movimiento Pan Cada Día, las personas que comen más de dos raciones de pan al día tienen un perfil calórico más equilibrado.

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Algunas de las conclusiones de dicho estudio ponen de manifiesto que el porcentaje de adultos con exceso de peso no es significativamente diferente entre los que tienen un consumo de pan menor a dos raciones/día o igual o superior a esta cantidad. Sin embargo, hay un mayor porcentaje de individuos con sobrepeso en el grupo que toma habitualmente menos pan, posiblemente debido a que las personas con sobrepeso estén restringiendo el consumo de este alimento, ya que también es este grupo el que considera, de forma más frecuente, que el pan engorda.

Los adultos que consumen menos de dos raciones diarias de pan tienen un perfil calórico más desequilibrado, con un mayor aporte calórico por parte de los lípidos, y un menor aporte de energía procedente de los hidratos de carbono.

Existe un desconocimiento importante en relación con la cantidad diaria que se debe consumir de cereales y de pan, y de sus beneficios saludables. La mayor parte de los encuestados reconocen no tener unos buenos conocimientos en nutrición (47,4%), mientras que el 20,9% dice “no sabe no contesta”.

Un encuentro para gestores de emociones

wooden-bar-chair-1421339-1279x1705Quienes manejamos información sobre indicadores económicos relacionados con el consumo y la hostelería vivimos en 2015 un rosario de noticias que mostraban una tímida mejoría en el sector. La restauración, termómetro del ánimo social en nuestro país, daba señales de optimismo.

Los records del turismo tiraban del negocio y, poco a poco, el bullicio volvía a los bares y restaurantes contagiados por las noticias positivas.

El cambio de año no ha hecho más que confirmar la vuelta de los consumidores a los bares y el aumento de los tickets medios. Desde luego no de la manera anterior al comienzo de la crisis. Pero sí de forma clara tras años de travesía por el desierto.

Sin embargo, el consumidor por el que hay que ‘pelear’ ha cambiado, y no sólo es que sean más jóvenes y pertenecientes al universo millennial…. el cliente ‘de toda la vida’ también ha mutado en usos y costumbres.

Este nuevo y viejo consumidor que queremos atraer de nuevo a nuestras salas en 2016 elige muy bien sus momentos de consumo. Ha aprendido a valorar el precio de lo que paga y es más exigente.

Tras años de fijarse sólo en el ticket, ahora valora otros factores de la restauración moderna. No sólo exige calidad y un precio justo, sino que vuelve a demandar el cuidado de aspectos del servicio relegados durante la crisis.

Nuevo consumidor
El nuevo consumidor hostelero quiere vivir una experiencia global de la cual forman parte diversos factores: precio y conveniencia; origen y salubridad de los alimentos; innovación en la presentación y la preparación de los platos; personalización de la oferta; respeto al medio ambiente; servicios tecnológicos antes, durante y después del consumo; atención profesional y personal identificado con la marca; ambiente en el que se desenvuelve su experiencia hostelera….

Estos factores obligan a adoptar un nuevo modelo de gestión hostelera que, desde un enfoque multidisciplinar e integral, busca ofrecer una restauración emocional. El camarero, el cocinero, el sumiller, el aparcacoches… todos son gestores de las emociones del cliente en su experiencia global.

Bienvenidos a un nuevo Expo Foodservice, bienvenidos al Expo FoodExperience, el encuentro profesional en torno a la restauración emocional.